miércoles, 28 de septiembre de 2011

Últimos días en Bruselas

Hoy habría sido un día de trabajo como uno cualquiera si no hubiera sido porque mis compañeras de prácticas me han convencido para visitar el edificio de la Comisión, en Schuman, después de la jornada. Aprovechando que nos quedan dos días de acreditación, hemos entrado al edificio como si lo conociéramos de toda la vida. Tras danzar por los pasillos y jugar un rato en los ascensores, que solo llevaban a un sinfín de laberintos sembrados de puertas azules, hemos dado con un photocall con dos banderas de la UE que nos ha entretenido durante, al menos, media hora.

Cuando nos íbamos, desanimados, hemos preguntado a una guardia de seguridad si nos podía mostrar las cabinas de los intérpretes. Para nuestra sorpresa, ella misma nos ha acompañado y nos ha hecho unas fotos en la sala de prensa, donde había bastantes cabinas (a las que no hemos podido entrar). Cuando nos ha dejado solos, hemos decidido ir a la sala Schuman, donde se celebran las reuniones más importantes.

En la sala, de forma ovalada, había un asiento para cada país, con un ordenador, una libreta y dos lápices con la punta bien sacada. Por supuesto, nos hemos hecho fotos con las banderas, con los carteles de los países, con los micrófonos... Habremos estado casi una hora dentro de esa sala, solos, Julia, Cristina y yo. Parecíamos verdaderos niños en el patio de un colegio. El mejor momento ha sido cuando Julia se ha dado cuenta de que las puertas de las cabinas estaban abiertas.

Cuando he entrado por primera vez en la cabina (¡una de verdad!) he sentido una sensación extraña, como si lo que estaba haciendo fuese algo que no esperaba que ocurriera. Ha sido verdaderamente imponente: ver la sala Schuman, que tantas veces había visto por la tele, a través de esa particular vitrina. Tras habernos hecho mil fotos (simulando interpretar), hemos decidido salir del edificio.

Pero bueno, esto es solo una anécdota. Hoy quería hablaros de algo que me ha contado Cristina, una de las chicas que estaba conmigo esta tarde. Es algo que me ha parecido muy interesante y que quizá vosotros ya hayáis probado. Me ha dicho que, cuando estudiaba interpretación en la universidad, ella grababa discursos que encontraba en Internet en la lengua extranjera y, después, los interpretaba. La idea me ha gustado por dos razones: una es que, de esta manera, se mejora la expresión oral y la comprensión en la lengua extranjera; la segunda es que, haciendo esto, cuentas con la baza de que ya has tenido contacto con el texto una vez antes de interpretar. Me ha parecido muy interesante como ejercicio.

Y hablando de ejercicios y de prácticas, hoy ya he tenido contacto con algunos futuros compañeros de máster del ISIT que tienen una combinación similar a la mía. Están ya pensando en hacer sesiones de entrenamiento en grupo la semana que viene. La verdad es que los veo muy motivados y eso me gusta. Es una buena señal. El lunes 3 de octubre empiezo las clases, a las 9.30 h. La primera clase, que durará casi todo el día, la dará una intérprete de la Unión Europea, precisamente. Estoy bastante nervioso. Aún tengo que sacar todas mis cosas de las cajas y las maletas que envié desde España y que no tuve tiempo de organizar antes de venir a Bruselas.

Para acabar con la entrada de hoy, me gustaría contaros algunas cosas que pueden serviros. Son consejos de Natalia, la jefa de cabina española del SCIC. Tenía que haberla visto esta tarde, pero una reunión retrasada a última hora me lo ha impedido, así que hemos hablado por teléfono.

Me ha explicado que existen dos mercados bien diferenciados: a) el mercado de las instituciones, donde lo que prima es el número de lenguas del intérprete y b) el mercado privado, donde lo importante es tener un buen retour. En lo referente a las instituciones, Natalia dice que la combinación reina sigue siendo EN+FR+DE, y que la ideal para presentarse a uno de los concursos de la Unión Europea sería hoy por hoy  EN+FR+DE+otra lengua de Europa del Este (como el polaco o el búlgaro).

Lenguas como el croata, de países que se adherirán a la Unión próximamente, son también una buena inversión. Eso sí, también es verdad que hay gente que apostó por el noruego o el turco y, después de mucho esfuerzo, no obtuvieron la recompensa que se merecían. Y es que la vida da muchas vueltas, y lo que un día parece claro, al día siguiente no lo parece tanto.

Tenemos que trabajar mucho y no perder nunca la motivación. Esa es la clave, no lo olvidéis. Estéis donde estéis, espero que tengáis mucha suerte en vuestras empresas para este curso que empieza.

Bon courage !


miércoles, 21 de septiembre de 2011

El mito de la interpretación transversal

No os extrañéis. Me he permitido el lujo de inventar un nuevo término (o, al menos, eso parece confirmarme Google). Para ser sinceros, más bien he hecho una traducción un tanto libre de un término que ha llegado hoy a mis oídos de boca de una compañera italiana de la DGT. El término en cuestión es interpretazione incrociata.

No hay mucha información sobre esta técnica en Internet, pero al menos he podido confirmar que mi compañera Angela no se ha inventado esta forma de interpretar que, hasta donde yo sé, es un completo tabú. Buscando información (en italiano) sobre la interpretación transversal, he dado con el blog de Andrea B, Tú serás mi voz, que me ha parecido muy interesante. Además, en una de sus entradas, él mismo pone un ejemplo de lo que sería la interpretación transversal. 

A mi parecer, para entender el nombre de esta modalidad, tenemos que pensar en un juego de tres líneas como las que he intentado dibujar con mis nociones básicas de Paint:


A refleja el discurso que escucha el intérprete, B la primera interpretación (interna) que se realiza desde la lengua origen hacia la lengua materna y C la segunda interpretación que se realiza desde la lengua materna hacia la lengua meta. Podría decirse que es algo así como una aleación de retour y relé en la que interviene un único intérprete. Toda una acrobacia de la interpretación.

Por supuesto, la fase B se desarrolla (si la interpretación se lleva a cabo con éxito) a una velocidad extraordinariamente elevada. Digamos que el intérprete no se da cuenta de que pasa por la zona B. Desgraciadamente, por muy apasionante que parezca esta técnica, parece ser que requiere mucha destreza y mucha práctica. Los másteres de interpretación de conferencias o las organizaciones internacionales no la contemplan como modalidad, al menos que yo sepa. Por no hablar de lo que opinan de esto los profesores de interpretación... (¡si estáis leyendo esto arrojad un poco de luz sobre el asunto!).

De acuerdo con lo que me han enseñado, la interpretación transversal es algo en lo que simplemente no interesa pararse a pensar. Pero gracias a mi compañera napolitana Angela, hoy he recapacitado y me he dado cuenta de que, seguramente, muchos de nosotros hemos practicado ya la interpretación transversal en mayor o menor grado en alguna ocasión. De acuerdo, quizá interpretar una conferencia utilizando esta modalidad no sea lo más adecuado, ¿pero acaso la interpretación se reduce a las cabinas o a los blocs de notas? Bien sabemos que no.

Recuerdo que cuando trabajé para la asociación juvenil italiana Link, con sede en el tacón de la famosa bota que forma la península itálica, me encontré en situaciones en las que tuve que hacer uso de la interpretación transversal. En la asociación trabajábamos con jóvenes de toda Europa y de la zona mediterránea a través de proyectos internacionales centrados, principalmente, en la cultura y la juventud. Yo interpretaba para los participantes franceses y españoles cuando se presentaba alguna actividad o cuando se exponía algo en público. Del mismo modo, cuando eran ellos quienes intervenían, era necesario restituir su discurso en la lengua local, el italiano.

Por favor, no me imaginéis interpretando como un profesional porque en esos tiempos (hace ya dos años) aún no había estudiado ni una sola asignatura de interpretación. Eso sí, la profesión ya me fascinaba desde entonces. Ese año de Servicio Voluntario Europeo (otra cosa que os recomiendo que consideréis si queréis desarrollar incontables habilidades además de las lingüísticas) me sirvió para crecer en lo personal y en lo formativo, pero eso es otro capítulo.

Lo que quiero decir con todo esto es que la interpretación transversal existe aunque no la queramos ver, y estoy seguro de que muchas personas, intérpretes o no, la utilizan mientras nosotros la ignoramos. 

En fin, hoy he jugado un poco al experto investigador. Espero que los expertos y expertas de verdad me perdonen y sepan leer esta entrada sin echarse las manos a la cabeza.

Aprovecho esta entrada para recordaros que el próximo #JCInt tendrá lugar el día 24 de septiembre (este sábado), y que el texto que tenemos que preparar para entonces es Stress And The Interpreter, de Said Shahat. He venido leyéndolo en el autobús cuando volvía a casa del trabajo. Por cierto, creo que en los autobuses públicos belgas debería haber cinturones de seguridad. Cada vez que subo me acuerdo de los típicos toros mecánicos que ponen en la feria.

A los que estéis en Bruselas o a los que penséis venir esta semana, os recuerdo que en el Parlamento Europeo se están celebrando esta semana unas jornadas sobre plurilingüismo. Podéis encontrar más información aquí. Estuve ayer con unas compañeras de la DGT y nos pareció bastante interesante, sobre todo el cóctel de bienvenida. La pena es que, debido a nuestro horario, no podemos asistir a las conferencias de la mañana. Es un buen lugar para hacer contactos con compañeros traductores, intérpretes o lingüistas de todo el mundo. Ayer mismo tuve el placer de conocer a una estudiante de interpretación del Institut Libre Marie Haps de Bruselas. Ella también estudia árabe, así que tuvimos bastante de qué charlar.

Voy a dejar de escribir porque parece que me hayan dado cuerda. Espero no haberos aburrido demasiado. ¡Hasta muy pronto!

lunes, 19 de septiembre de 2011

La escritura de las esferas

Hoy escribo con bastante prisa, pero, después de tantos días, tengo la necesidad de contaros algunas cosas que no puedo dejar pasar.

La primera es que la semana pasada tuve el placer de conocer personalmente a la autora del blog In my words, Elisabet, intérprete free lance del SCIC y profesora de interpretación en la Universidad de Estocolmo. Tuvo la amabilidad de venir a visitarme para que comiésemos juntos en mi descanso de mediodía, en la DGT. Hablamos de todo un poco, sobre la docencia de la interpretación, sobre sus experiencias y sobre planes de futuro. Me aconsejó que profundizase en el estudio del árabe porque en el futuro sería una buena baza.

Seguía desde hace ya tiempo su blog, pero ahora puedo hacerlo poniéndole una cara. A aquellos y aquellas que también la sigáis y no la conozcáis, os diré que es una persona muy agradable. Un consejo que me dio y que escribo aquí para quienes quieran aplicarlo, es que me grabe haciendo interpretaciones y escuche mi producción, analizando los fallos y teniéndolos en cuenta para no cometerlos la próxima vez. Tendré que comprarme un mp3 y unos pocos kilos  más de fuerza de voluntad.

Siguiendo con el tema de la interpretación, me gustaría recomendaros que veáis de vez en cuando Canal 24 horas, donde muchas veces se retransmiten reuniones de la Unión Europea, juicios de relevancia internacional y acontecimientos en lengua original. Lo bueno, desde el punto de vista que nos interesa, es que el canal cuenta con un equipo de intérpretes de varios idiomas y podemos ver cómo trabajan. Es muy interesante ver cómo solucionan algunos problemas o cómo salen de situaciones difíciles. Os recomiendo que le echéis un vistazo de vez en cuando.

Además de todo esto, quería recomendaros dos artículos. Uno lo encontré en el muro de Facebook del grupo Interpreting for Europe, del que ya os he hablado en entradas anteriores. Se titula UN Interpreters Make Sure Nothing Is Lost In Translation. Habla sobre cosas muy curiosas, como lo que le pasó a uno de los intérpretes personales de Gadafi durante una reunión tras haber interpretado durante 75 minutos seguidos. También habla de los nervios de acero necesarios para ejercer la profesión y de algunos errores que han desembocado (afortunadamente) en aplausos. El otro artículo se titula Those Incredible Interpreters, y trata el tema del bilingüismo nativo. Me ha encantado la frase final, que reproduzco aquí:
It takes more than having two hands to be a good pianist. It takes more than knowing two languages to be a good translator or interpreter. 
 Para acabar con la interpretación por hoy, me gustaría pasaros una oferta de trabajo que me ha llegado a través de la lista de distribución INFOTRAD. Se necesitan urgentemente dos intérpretes de polaco (simultánea y consecutiva) para los días 13 y 14 de octubre en Santiago de Compostela. Si estáis interesados, contactad con Maribel del Pozo a través del teléfono 653 22 64 89 o escribiendo a mdelpozo@uvigo.es. ¡Mucha suerte!

Y ahora ya, para acabar, os contaré alguna que otra curiosidad sobre traducción. Estos días en la DGT he confirmado que las convenciones ortotipográficas van mucho más allá de lo que aprendemos en la facultad. Quiero decir, son un mundo aparte. Yo creo que, aunque quisiésemos respetarlas todas, sería imposible. Siempre vendría alguien a decirte que es al contrario de como tú lo has hecho. Por supuesto, siempre podemos escudarnos en alguna teoría, algún lingüista o alguna institución que respalde nuestra opción, pero, al final, no nos queda otra que ceñirnos a las costumbres de la casa. En lo referente al léxico, para que os hagáis una idea, a partir de ahora y durante mi estancia en prácticas en la DGT, deberé traducir objective como objeto (y no como objetivo) y recycling como reciclado (y no como reciclaje).

Por otra parte, me ha llamado mucho la atención el descuido con el que escriben los comisarios (o sus secretarios) y todas esas personas que nos representan en las altas esferas, tanto en inglés como en castellano. A veces tienes que adivinar qué intentan decir, o tienes que enfrentarte a faltas de ortografía que ni un estudiante de primaria podría permitirse. La buena noticia es que los traductores pueden desarrollar técnicas para salir de esas situaciones y de otras peores. Todo es cuestión de práctica y de ganas de aprender, y de eso tenemos en grandes cantidades, ¿verdad?

¡Hasta muy pronto!

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Les eaux chinoises

Hoy también es uno de esos días en los que no pensaba escribir, más que nada, por falta de tiempo. El problema es que no puedo contener las ganas de hablaros de Gemma. Para que le pongáis cara, os dejo este vídeo en el que nos cuenta en qué consiste su trabajo en la Comisión. Forma parte de una entrevista realizada por Lourdes de Rioja, cuyo canal de Youtube está también relacionado con la interpretación de conferencias y es altamente recomendable que le echéis un ojo si os interesa el tema.

Resulta que mi jefe en la DGT, José Luis, sabedor de mi pasión por la interpretación de conferencias, escribió a una amiga suya (luego sabría que se trataba de Gemma) que formaba parte del SCIC (Dirección General de Interpretación de la Comisión Europea) para que resolviese las dudas que pudiese tener.

Poco después recibí una llamada de Gemma, desbordante de simpatía. Me dijo que algún día se pasaría por la DGT para tomar un café o, simplemente, para charlar. Ese día  ha sido hoy. Hemos estado algo más de una hora en mi despacho. Me ha presentado el SCIC desde dentro a través de la intranet de su Dirección General y ha contestado a mis preguntas dándome siempre los mejores consejos.

La combinación de Gemma es ES/CA (A), EN (B), FR (C) y NL (C). Ella trabajó durante años como traductora en la DGT, pero decidió presentarse a las oposiciones para convertirse en intérprete y pasó la prueba: se convirtió en intérprete para la Comisión. Y no quiero que se me olvide deciros que, antes de llegar al mundo de la traducción y la interpretación, Gemma ya había estudiado la carrera de Derecho.

Cuando hemos entrado en las páginas internas del SCIC he podido ver con mis propios ojos algunas de las combinaciones lingüísticas más extrañas que he visto en mi vida. Ahora sé que se puede interpretar de ocho idiomas diferentes. Simplemente increíble. Además, la Comisión les facilita el aprendizaje de nuevas lenguas, así que nunca dejan de añadir idiomas a sus combinaciones.

Gemma me ha contado algunas cosas que me gustaría compartir con vosotros. Como habéis visto en el vídeo, nos invita a que nos tomemos la profesión con humildad, porque nadie es perfecto. Esto también me lo ha dicho a mí personalmente y creo que lleva toda la razón. Es imposible que sepamos todo y también es imposible ser siempre impecable. Más adelante os daré algún ejemplo de ello.

Por cierto, mañana, Gemma estará interpretando y no la he visto para nada nerviosa. Me ha explicado que, con el tiempo, uno coge callo y los nervios desaparecen. Además, muchas de las reuniones tienen una estructura muy parecida.

Una de las dificultades mayores a las que se enfrentan los intérpretes la integran los acentos extraños de los hablantes no nativos. Cuando Gemma me explicaba esto, la he entendido a la perfección. Cuando hice mis prácticas de interpretación en el Máster de Estudios de Paz, Conflictos y Desarrollo de la UJI, lo más difícil era comprender lo que decían los alumnos extranjeros en inglés, especialmente los centroafricanos. Menos mal que siempre tenía al lado a mi compañera Nuria Granero, que me ha sacado las castañas del fuego más de una vez.

Algo que me ha llamado mucho la atención es que el SCIC facilita a los intérpretes la documentación. Tienen bases de datos multilingües riquísimas y, en ocasiones, a los intérpretes se les entregan impresos relacionados con el tema sobre el que van a interpretar para que vayan mejor preparados a las sesiones. A veces, cuando las reuniones son de un alto nivel de dificultad, incluso les conceden una matinée d'étude en la que no les asignan ninguna tarea para que puedan prepararse mejor.

Otro dato curioso es que en el Comité de las Regiones se utilizan los idiomas cooficiales en España. Ella misma ha realizado algunas interpretaciones con el catalán como lengua de partida o de llegada.

Hoy he aprendido dos cosas muy importantes que quiero compartir con vosotros: 1. El retour es más importante de lo que yo pensaba. Tener un buen retour puede ser equivalente a más trabajo (o simplemente a trabajo, en los tiempos que corren). Si bien antes pensaba conformarme con una combinación a base de lenguas C, ahora veo las cosas de otra manera y 2. La existencia del concepto de la doble cabina. ¿Sabíais que hay intérpretes que, en un punto de su carrera, optan a trabajar en dos cabinas (si sus capacidades se lo permiten, claro)? Eso significa que, un intérprete, podría no solo interpretar hacia su lengua materna desde el resto de lenguas que conoce, sino que podría interpretar también desde esas mismas lenguas hacia lo que en un pasado fuere su lengua B (transformada luego en A). Es algo completamente nuevo para mí.

En fin, de momento habrá que conseguir un buen retour, digo yo. Luego, si procede, ya se hablará de segundas cabinas.

El título de esta entrada viene, precisamente, de una de las anécdotas que me ha contado Gemma. En una de las reuniones en las que estaba trabajando, interpretó las aguas chinas cuando escuchó, en francés, les aulx chinois, que se pronuncia igual que les eaux chinoises (si no fuera por la s del femenino de chinoises). El error fue confundir los ajos chinos con las aguas chinas. Un error puede cometerlo cualquiera, incluso un intérprete de la Comisión.

Por último, la eterna cuestión de las lenguas demandadas. Gemma me ha apoyado con la idea de añadir el maltés a mi (visiblemente simple y poco interesante) combinación lingüística. En realidad, me ha vuelto a repetir lo que ya me dijo en su momento Javier, el jefe del Departamento de Español de la DG Interpretación del Parlamento Europeo: cualquier lengua exótica como el polaco, el búlgaro, el húngaro, el rumano, el maltés, etc., es una apuesta segura.

Después de haber hablado con Gemma y haber trabajado un poco (¡recordemos que aquí estoy para traducir y no para estar de charla!), he quedado para comer con uno de los traductores de maltés de la DGT. Me apetecía saber cosas sobre la lengua, sobre el maltés, sobre la vida en la isla. Al final, mi descanso de la comida se ha convertido en un espacio de dos horas y media en las que Paul Zahra ha comprimido todo un cursillo de historia maltesa. Además, me ha informado sobre las opciones que ofrece la Universidad de Malta en lo que se refiere a estudios simultáneos de árabe y maltés. Todo me ha parecido muy interesante. Al final he salido de su despacho cargado de revistas en maltés y habiendo aprendido ya algunas primeras palabrejas.

Por si alguien está interesado, os diré que el maltés resulta de muchos años de evolución y de influencias de otras lenguas, como el árabe (principalmente), el italiano, el inglés o el francés. Aquellos de vosotros que estéis estudiando árabe podríais entender frases sencillas en maltés. Comprobadlo vosotros mismos. Por cierto, ¿sabéis cómo se dice lápiz en maltés?

El Consejo Nacional para la Lengua Maltesa es la entidad reguladora de la lengua. En Malta el maltés es una lengua viva, aunque muchas personas, especialmente las que reciben formación universitaria, llegan a sentirse más cómodas hablando en inglés, lengua también oficial de la diminuta isla. Según me ha contado Paul, los traductores no están muy bien pagados por allí, pero el maltés está recibiendo mucho apoyo de la Unión Europea al considerarse como una lengua oficial más de la institución. Si no fuera por ese apoyo, quizá estaríamos hablando de una lengua condenada a desaparecer, devorada por el monstruo de la globalización.

Hoy ha sido un día en el que puedo decir que he aprendido mucho. Y, lo mejor, es que he aprendido gracias a personas tan especiales y amables como Gemma y Paul, intérprete y traductor de la Comisión Europea respectivamente. No hay en ellos ni una pizca de pedantería u orgullo, pero sí mucha profesionalidad y pasión por lo que hacen.

Y para tolqot zewg ghasafar b'gebla, os comunico que ya están disponibles aquí los nuevos puntos de discusión para la segunda sesión del #IntJC, que tendrá lugar el día 24 de septiembre a las 22.00 h (hora de Tokio). El tema tratado será el estrés y la interpretación. 

Creo que ya os he aburrido lo suficiente por hoy. 

¡Hasta muy pronto!



domingo, 11 de septiembre de 2011

Interpretation Journal Club #IntJC y demás

Hoy no pensaba escribir esta entrada, porque, a decir verdad, este sábado no ha sido un día muy interesante. Me he pasado el día traduciendo sobre cigüeñas negras, lémures de cola anillada y monos ardilla mientras Bruselas ofrecía uno de los días más bonitos de lo que llevamos de mes. 

No obstante, el día de hoy sí ha tenido algo que merece la pena comentar, y es que hoy se ha inaugurado en Twitter el primer JournalClub sobre interpretación (#IntJC), en el que he tenido el placer de participar junto con profesionales de la interpretación y estudiantes de todo el mundo. Si os interesa participar en la próxima sesión (la fecha y el tema aún están por determinar), os invito a que leáis esta entrada del blog de Lionel, The Liaison Interpreter, en el que encontraréis toda la información necesaria. Además, el acta de la sesión de hoy se publicará próximamente en el mismo blog en formato PDF.

El tema que hemos tratado hoy ha sido la personalidad de los intérpretes y los perfiles más adecuados al ejercicio de la interpretación de conferencias. Sinceramente, no sé qué personalidad es la mía ni cómo eso puede influir en mi (futuro) trabajo. Lo que sí sé es lo que soy ahora y lo que quiero llegar a ser. La motivación es el instrumento más valioso que tenemos los estudiantes, y contra eso nada puede. Uno debe ser consciente de las propias limitaciones, pero también ha de poseer un fuerte espíritu de superación y una gran confianza en sí mismo.

Cambiando un poco de tercio, quiero contaros un par de cosas que me han pasado estos últimos días en la DGT y que creo que pueden ser útiles para algunos de vosotros. Como ya sabéis, no pretendo que esto sea únicamente un diario de mi día a día, sino algo que nos resulte útil a todos.

Ayer, unas compañeras y yo comimos con uno de los traductores en plantilla de la DGT, Mariano. En su combinación contaba con alemán, portugués, rumano, francés, español, italiano, inglés y no sé qué otras lenguas más. En la Comisión traduce principalmente del inglés, pero fuera de ella lo hace del rumano, lengua por la que siente verdadera pasión. Durante la comida nos dio varios consejos relacionados con nuestro futuro profesional, entre los que se encontraba el aprendizaje de lenguas exóticas. A la pregunta de qué lenguas son las más demandadas o las que tendrán más demanda en un futuro próximo, Mariano nos contestó que la lengua malaya sería una de las mejores apuestas.

Habéis leído bien: el malayo (hermano del indonesio) ha ido cobrando importancia en los últimos años gracias al desarrollo económico de Malasia y el área circundante, donde se ha convertido en una especie de lengua franca de los negocios, según nos contaba Mariano. Ninguno de los que estábamos allí se sentía muy atraído por la idea, la verdad. Yo antes ni siquiera me había parado a pensarlo, pero parece ser que no es una lengua difícil de aprender, porque utiliza el alfabeto latino y los españoles que se atreviesen con ella podrían leerla tal y como se escribe. ¿Algún valiente?

Por cierto, cuando le dije a Mariano que en principio mi objetivo no era vivir en Kuala Lumpur trabajando como técnico de exportaciones sino dedicarme profesionalmente a la interpretación de conferencias (y a su estudio), me dijo que tenía que bajarme del guindo. Pero es que yo, al menos de momento, en el guindo estoy tan bien...

El viernes por la tarde aproveché para visitar la biblioteca de la DGT, a la que tendremos acceso durante este mes únicamente, por desgracia. Nunca había visto tantos diccionarios y tantos recursos para el aprendizaje de lenguas en tan poco espacio. Había libros sobre lenguas que incluso desconocía. Durante las próximas semanas seguiré investigando y os comunicaré mis descubrimientos literarios más interesantes.

¡Hasta muy pronto!

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Temblor de 8,5 en mi combinación lingüística

No os preocupéis. No ha habido heridos. Bueno, quizá mi esperanza de un posible relajamiento a largo plazo se haya visto algo dañada, pero no pasa nada. Hay que ser fuertes.

Aprovechando mi estancia en Bruselas, quise escribir al Departamento de Español de la Dirección General de Interpretación del Parlamento Europeo para saber si podía pasarme por allí, hacer algunas preguntas, aclarar algunas dudas, etc. En realidad fue idea de una de las chicas que gestiona el grupo de Facebook llamado Interpreting for Europe, en el que me gusta escribir a menudo. Ella fue quien me puso en contacto con Javier, el director del Departamento.

Esta mañana, al llegar a mi despacho y abrir el buzón de correo, he encontrado un mensaje de Javier preguntándome si tenía un número de teléfono para poder ponerse en contacto conmigo. Le he dado el número de mi despacho y, a los cinco minutos, el teléfono ha empezado a sonar. Era él. Me ha explicado que estas dos semanas iban a estar de aquí para allá porque había sesiones en Estrasburgo, pero que podía preguntarle lo que quisiese por teléfono. En ese momento, poco antes de las 9.00 h de la mañana, no me podía ni creer que estuviera hablando con él. De todos modos, he empezado con la retahíla de preguntas que, quienes me conocen, saben que me caracteriza.

Han sido, sobre todo, preguntas relacionadas con las lenguas de trabajo, que, al fin y al cabo, influyen muy directamente en los destinos profesionales de los intérpretes (y de los traductores). También le he pedido que me diera algunos consejos para este año de máster. Lo único que me ha dicho ha sido que lo tengo que aprovechar al máximo, que perfeccione el francés, que lea mucho y que multiplique mi curiosidad exponencialmente.

Pero, en fin, lo gordo es lo que os cuento ahora. Ya sé que la combinación lingüística es algo muy personal, incluso yo defendí esa idea en una de las primeras entradas de este blog, y lo sigo haciendo, pero ante un profesional como es Javier, no he podido evitar hacerle la pregunta del millón: ¿Qué lengua debería añadir a mi combinación lingüística? Su respuesta ha sido muy acertada: me ha dicho que eso depende de las propias motivaciones y la afinidad que cada uno pueda tener con las culturas en que se hablan las lenguas. Sin embargo, me ha dicho que para una combinación ES (A), EN (C), FR (C), IT (C), AR (proyecto de C), lo más interesante sería añadir el alemán y, aprovechando sus similitudes con el árabe, el maltés.

Cuando me ha dicho eso se me ha caído el mundo encima porque, el alemán, al menos para mí, no es una de las lenguas más amigables. Eso sí, a mí me encantaría hablarlo, pero ahora mismo lo veo como una escalera muy empinada que no me atrevo a empezar a subir. Lo que he hecho ha sido comprobar que, efectivamente, las similitudes entre el árabe y el maltés son asombrosas. Además, las palabras que no coinciden con el árabe, coinciden con el italiano, ¡y no utiliza un alfabeto tan diferente del nuestro! Es increíble el modo en que algo que jamás se me había pasado por la cabeza ha encendido en ella una bombilla halógena. Continuar mis estudios de árabe al tiempo que comienzo los de maltés se me presenta como una nueva ilusión (y soy muy consciente de que muchos de vosotros pensáis que me estoy volviendo loco).

También le he explicado a Javier mis dudas sobre el árabe. El hecho de que no sea una lengua oficial de la Unión Europea y el hecho de que las Naciones Unidas trabajen con relé AR>EN>resto de lenguas, aleja un poco mi perfil lingüístico del contexto de las instituciones internacionales, o al menos eso pensaba yo. En cambio, Javier me ha explicado que no es así. En la Unión Europea también tienen lugar reuniones de carácter extracomunitario en que numerosas lenguas (no consideradas oficiales por no pertenecer a Estados miembros) se utilizan con total normalidad y se interpretan hacia las lenguas oficiales. Eso me ha animado bastante.

También me ha explicado que para cabina española, las lenguas que se están demandando son el polaco, el húngaro, el checo y el alemán. Me ha dado a entender que el alemán es (si así puede decirse) la lengua más importante, al menos para nuestra cabina, en la Unión Europea. Supongo que muchos de vosotros tenéis las mismas dudas que yo, por eso quiero dejar constancia de lo más relevante de la conversación.

Antes de colgar, Javier me ha dicho que le llame a finales de este mes, cuando ya habrán bajado el ritmo de trabajo. Para entonces estará en Bruselas y podré hacer una visita a la DG Interpretación, si todo va bien. 

Por otro lado, en la DGT todo va viento en popa, como en días anteriores. Cada vez voy dominando más los programas de traducción asistida, las bases de datos terminológicas y los métodos de trabajo. La gente del Departamento sigue portándose muy bien conmigo. Tienen mucha paciencia al contestar a mis interminables listas de preguntas.

Ayer, el director del Departamento, José Luis, nos regaló a cada uno un libro de estilo de la DGT. Es curioso que muchos puntos no se ajustan demasiado a lo que hemos aprendido en la facultad, pero sí que es verdad que nos han dicho muchas veces que cada casa tiene sus normas. Habrá que adaptarse, porque aquí ministro va con mayúscula inicial.

Hoy, por fin, después de tres días, he visitado un poco Bruselas, donde yo creo que sería imposible definir una lengua oficial real. Aquí se hablan todas las lenguas habidas y por haber. Esta ciudad es algo así como una Torre de Babel horizontal hecha de chocolate. He visto la Grande Place, el Manneken Pis y me he comido un gofre con más Nutella que el propio bote de Nutella. ¿Hay alguna cosa más difícil de comer que un gofre? Os dejo con la pregunta.

Fins ben prest!

lunes, 5 de septiembre de 2011

En la DGT son humanos

Os escribo después de un día agotador que ha empezado con una lluvia de lo más copiosa. Conforme iba avanzando el autobús hacia mi destino, la parada Evere Shopping Centre, las gotas iban haciéndose más y más grandes y dificultaban la visibilidad a través de las ventanas. Como ya podéis imaginaros, he llegado a la DGT un tanto empapado, pero no mucho para la que estaba cayendo.

Cuando he llegado, me he registrado en la recepción y me han pedido que espere junto a un grupo de otros becarios llegados de Inglaterra, Francia, Italia y España. Juntos hemos esperado unos minutos hasta que una amable empleada del Departamento de Recursos Humanos ha venido a buscarnos y nos ha explicado los puntos clave de nuestra estancia en prácticas. A continuación, cada uno ha subido a su departamento de acuerdo con su lengua materna.

En el Departamento de Español, el director, José Luis, nos ha dado una calurosa bienvenida junto con otros traductores. Tengo que decir que absolutamente todo el mundo se ha portado de maravilla con nosotros. Rosa, la secretaria del Departamento, nos ha estado explicando cómo funciona Trados (o más bien nos ha refrescado la memoria) durante más de una hora y nos ha ayudado con todas las operaciones típicas de los primeros días que teníamos que realizar hoy.

Nos han asignado ya nuestras primeras tareas de traducción. A mí, concretamente, me han asignado un texto en inglés y otro en italiano. El primero entra dentro de la categoría Agricultura y, el segundo, en Aduanas. A simple vista parecen difíciles, pero sí que es verdad que son cortos por ser los primeros. El propio director se ha encargado de buscarlos de manera que sean adecuados para nosotros. Por supuesto, los textos son reales y el resultado de nuestro trabajo (obviamente revisado, como el de cualquier otro empleado) será el que se publique. Me ha sorprendido el uso tan activo que hacen los traductores y traductoras del Departamento de los programas de traducción asistida y de las memorias de traducción. Casi podría decirse que su trabajo se basa en eso. José Luis, el director, nos ha explicado que, probablemente, un traductor de la Comisión dedica un 60% de su tiempo a la comprobación de las memorias de traducción y los corpus y solo el 40% a la traducción en sí.

Lo que más me ha impresionado es que me han dado un despacho para mí solo, con unas vistas impresionantes a la ciudad (¡incluido el Atomium!) y con un ordenador que yo mismo he estrenado esta mañana. Tengo una dirección de correo propia y una bonita chapa con mi foto (que tendremos que devolver al final de la estancia por razones de seguridad, desgraciadamente...).

También me ha gustado mucho el ambiente que se respira en los ascensores, las cantinas, el vestíbulo... Se puede escuchar el alemán, el francés, el inglés, el italiano y, cómo no, el español en cualquier esquina. Como he comentado con algunos compañeros, estar allí es como estar en un sueño, es algo que aún no hemos logrado asimilar.

El título de esta entrada quizá merezca una explicación. La explicación es que la DGT no es como yo pensaba. La DGT se compone de personas que calificaría de entrañables y familiares. Nos han acogido de un modo que no podíamos imaginar. Además, hemos aprendido que también los ordenadores de la DGT pueden petarse, que pueden ir lentos, y no pasa nada. Los traductores allí están tranquilos, son felices, y rinden. No sé si esto me ha sorprendido porque me he ido acostumbrando al estrés de la interpretación o porque me imaginaba la DGT como algo más frío.

Mañana será otro día, quizá más duro en lo que se refiere a la intensidad del trabajo, pues hoy hemos invertido mucho tiempo en explicaciones, primeros contactos y adaptación al nuevo ambiente. Por supuesto, iré contando todo aquí para quien quiera leerlo y por si a alguien le enciende la chispita de la curiosidad y decide solicitar una estancia como esta en la próxima convocatoria.

¡Hasta muy pronto!

domingo, 4 de septiembre de 2011

Primer día en Bruselas

Hoy ya escribo desde tierras belgas. Ayer, cuando llegué, los termómetros rozaban los 30º C. Tres o cuatro horas más tarde, esas temperaturas fueron sucedidas por una tormenta que habría llenado fácilmente más de un embalse español.

Después de unos días instalándome en París para el curso que viene, ayer cogí un tren hacia Bruselas que me trajo en poco más de una hora. Esta ciudad es un poco gris. El barrio en el que yo me encuentro no está mal, pero, hoy, son ya las 12.00 h y aún no he desayunado porque a mi alrededor solo podría encontrar kebabs.

Esta mañana me he levantado pronto, no como mi compañero de habitación, que duerme ahora a mis espaldas. He aprovechado para ir a la DGT y conocer el camino para no perderme mañana. No es difícil llegar desde aquí. Una línea de autobús urbano me deja casi en la puerta en unos quince minutos. Lástima que el metro no llegue hasta allí...

Estoy alojado en el Foyer Européen de Bruselas. El recepcionista es traductor (¡también!) y me ha dicho dónde están las librerías más interesantes de la capital.

Bueno, mañana escribiré contando cómo ha ido el primer día como traductor en prácticas en la DGT.

¡Hasta entonces! ;)